Las Meninas ya conquistaron el pop

Las Meninas ya conquistaron el pop

Cuando hace dos veranos PlayGround publicó el videoclip ‘Velaske, yo soi guapa?’, un trap remix de Las Meninas de Velázquez, el cuadro se convirtió automáticamente en un fenómeno viral y se asentaba nuevamente en el imaginario colectivo. No era la primera vez, sin embargo, que Las Meninas conquistaban la cultura popular: lo habían hecho muchos años antes, después de que Equipo Crónica -un grupo de artistas valencianos formado en 1964- lanzaran esta versión pop art de la célebre pintura de Velázquez.

Cuando hace dos veranos PlayGround publicó el videoclip ‘Velaske, yo soi guapa?’, un trap remix de Las Meninas de Velázquez, el cuadro se convirtió automáticamente en un fenómeno viral y se asentaba nuevamente en el imaginario colectivo. No era la primera vez, sin embargo, que Las Meninas conquistaban la cultura popular: lo habían hecho muchos años antes, después de que Equipo Crónica -un grupo de artistas valencianos formado en 1964- lanzaran esta versión pop art de la célebre pintura de Velázquez.

Cuando hablamos de pop art, estamos acostumbrados a pensar en figuras como Andy Warhol o Roy Lichtenstein, que fueron los pioneros y máximos iconos de este movimiento artístico. El pop art se servía del imaginario visual de la sociedad de masas para crear obras originales que desafiaban y celebraban a un mismo tiempo ese imaginario. Pero en España esta corriente tuvo una declinación claramente social, y Equipo Crónica efectuó un giro hacia el realismo: “realizó series de cuadros en gran formato sobre temas candentes”, explica Javier Maderuelo en la Fundación Juan March, “como las cargas policiales en París durante los acontecimientos del mayo del 68, intercalando sobre imágenes tomadas de la prensa fragmentos de conocidas y reconocidas obras de arte, con lo que unieron temas populares con emblemas del arte culto”.

Cuando hablamos de pop art, estamos acostumbrados a pensar en figuras como Andy Warhol o Roy Lichtenstein, que fueron los pioneros y máximos iconos de este movimiento artístico. El pop art se servía del imaginario visual de la sociedad de masas para crear obras originales que desafiaban y celebraban a un mismo tiempo ese imaginario. Pero en España esta corriente tuvo una declinación claramente social, y Equipo Crónica efectuó un giro hacia el realismo: “realizó series de cuadros en gran formato sobre temas candentes”, explica Javier Maderuelo en la Fundación Juan March, “como las cargas policiales en París durante los acontecimientos del mayo del 68, intercalando sobre imágenes tomadas de la prensa fragmentos de conocidas y reconocidas obras de arte, con lo que unieron temas populares con emblemas del arte culto”.

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La conciencia de Equipo Crónica empezaba en el taller. El grupo estaba formado por Rafael Solbes, Manuel Valdés y Juan Antonio Toledo, pero el nombre de “Equipo Crónica” hacía referencia a su intención de trabajar siempre juntos, “en equipo”, para escapar al ideal del creador libre e individual: no firmar era una forma de manifiesto. Querían que su obra fuese una respuesta visual a la propaganda lanzada por el Ministerio de Información, dirigido entonces por Manuel Fraga, que pretendía atraer turismo internacional con su “Spain is different”, usando los cuadros de Velázquez, Zurbarán o Goya para identificarlos con la cultura institucional del régimen franquista.

La conciencia de Equipo Crónica empezaba en el taller. El grupo estaba formado por Rafael Solbes, Manuel Valdés y Juan Antonio Toledo, pero el nombre de “Equipo Crónica” hacía referencia a su intención de trabajar siempre juntos, “en equipo”, para escapar al ideal del creador libre e individual: no firmar era una forma de manifiesto. Querían que su obra fuese una respuesta visual a la propaganda lanzada por el Ministerio de Información, dirigido entonces por Manuel Fraga, que pretendía atraer turismo internacional con su “Spain is different”, usando los cuadros de Velázquez, Zurbarán o Goya para identificarlos con la cultura institucional del régimen franquista.

Se entiende, entonces, que Equipo Crónica reinterpretara obras como ‘El caballero de la mano en el pecho’, del Greco, que ahora se encontraba en un despacho de la administración con un puño americano sobre la mesa. O que el palacio de las Meninas se transformase en el comedor de una familia pequeñoburguesa. O que mezclaran la representación del Guernica con elementos del cómic, pues denunciaban que la obra de Picasso se estaba convirtiendo en un producto manufacturado al que se le negaba su dimensión política.

Se entiende, entonces, que Equipo Crónica reinterpretara obras como ‘El caballero de la mano en el pecho’, del Greco, que ahora se encontraba en un despacho de la administración con un puño americano sobre la mesa. O que el palacio de las Meninas se transformase en el comedor de una familia pequeñoburguesa. O que mezclaran la representación del Guernica con elementos del cómic, pues denunciaban que la obra de Picasso se estaba convirtiendo en un producto manufacturado al que se le negaba su dimensión política.

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