La última polémica de Taylor Swift: ahora contra la industria musical

La última polémica de Taylor Swift: ahora contra la industria musical

Estas semanas Taylor Swift ha sido doblemente noticia. A mediados de mes publicaba una nueva canción, titulada ‘Beautiful Ghosts’, perteneciente a la banda sonora de la película Cats.

Pero si todo el mundo ha estado hablando de ella ha sido por la denuncia que la cantante hizo en Twitter, donde publicó un comunicado en el que señalaba directamente a dos grandes nombres de la industria musical estadounidense: Scooter Braun, un conocido mánager de grandes estrellas (Justin Bieber, Kanye West, Ariana Grande o Demi Lovato) y Scott Brochetta, propietario de la discográfica Big Machine, en la que Swift publicó sus primeros álbumes.

Estas semanas Taylor Swift ha sido doblemente noticia. A mediados de mes publicaba una nueva canción, titulada ‘Beautiful Ghosts’, perteneciente a la banda sonora de la película Cats.

Pero si todo el mundo ha estado hablando de ella ha sido por la denuncia que la cantante hizo en Twitter, donde publicó un comunicado en el que señalaba directamente a dos grandes nombres de la industria musical estadounidense: Scooter Braun, un conocido mánager de grandes estrellas (Justin Bieber, Kanye West, Ariana Grande o Demi Lovato) y Scott Brochetta, propietario de la discográfica Big Machine, en la que Swift publicó sus primeros álbumes.

¿La razón? Que después de que esta primavera una empresa de Braun absorbiera el sello Big Machine por 300 millones de dólares, haciéndose así con los derechos de las canciones de sus seis primeros discos, incluidos los exitosos ‘Red’ y ‘1989’, ahora ha decidido prohibir que Taylor Swift cante estas canciones en sus conciertos.

¿La razón? Que después de que esta primavera una empresa de Braun absorbiera el sello Big Machine por 300 millones de dólares, haciéndose así con los derechos de las canciones de sus seis primeros discos, incluidos los exitosos ‘Red’ y ‘1989’, ahora ha decidido prohibir que Taylor Swift cante estas canciones en sus conciertos.

Una polémica que viene de lejos

La compra de Big Machine ya fue de por sí polémica. En junio, cuando se hizo pública la compra, Taylor Swift denunció el malestar que le generaba que Braun pasase a ser el propietario de parte de su discografía, dado que en el pasado había publicado un texto junto a Justin Bieber donde se reían de ella. “Este es Scooter Braun acosándome en las redes sociales cuando estaba en mi momento más bajo”, explicaba Swift en la carta. “Está a punto de apoderarse de toda la música que he hecho”.

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Una polémica que viene de lejos

La compra de Big Machine ya fue de por sí polémica. En junio, cuando se hizo pública la compra, Taylor Swift denunció el malestar que le generaba que Braun pasase a ser el propietario de parte de su discografía, dado que en el pasado había publicado un texto junto a Justin Bieber dónde se reían de ella. “Este es Scooter Braun acosándome en las redes sociales cuando estaba en mi momento más bajo”, explicaba Swift en la carta. “Está a punto de apoderarse de toda la música que he hecho”.

En el mismo texto, la cantante contaba que había intentado comprar los derechos de sus canciones, pero que Scott Brochetta le había ofrecido un único trato: que le entregaría los derechos de un disco viejo por cada disco nuevo que publicase con ellos. Taylor Swift había rechazado esta proposición, por no querer hipotecar su carrera musical, y desde entonces había seguido un cruce de acusaciones entre todos los implicados.

En el mismo texto, la cantante contaba que había intentado comprar los derechos de sus canciones, pero que Scott Brochetta le había ofrecido un único trato: que le entregaría los derechos de un disco viejo por cada disco nuevo que publicase con ellos. Taylor Swift había rechazado esta proposición, por no querer hipotecar su carrera musical, y desde entonces había seguido un cruce de acusaciones entre todos los implicados.

Finalmente, Swift dio con una solución algo dudosa: anunció que regrabaría todos sus viejos temas, para poder así recuperar los derechos sobre su trabajo. Es dudosa porque a nivel legal hay pocos precedentes, y esta posibilidad depende del tipo de contratos que tuviera con Big Machine: como explican en Jenesaispop, muchas veces los contratos musicales especifican que la artista no puede realizar reproducciones exactas de sus canciones ni utilizar los mismos título o las mismas portadas.

Finalmente, Swift dio con una solución algo dudosa: anunció que regrabaría todos sus viejos temas, para poder así recuperar los derechos sobre su trabajo. Es dudosa porque a nivel legal hay pocos precedentes, y esta posibilidad depende del tipo de contratos que tuviera con Big Machine: como explican en Jenesaispop, muchas veces los contratos musicales especifican que la artista no puede realizar reproducciones exactas de sus canciones ni utilizar los mismos título o las mismas portadas.

¿Por qué le han prohibido utilizar estas canciones ahora?

Según explica la propia Taylor Swift, como medida de presión para que abandone el proyecto de regrabar sus primeros discos, Braun y Brochetta habrían vetado que cantara un popurrí de canciones antiguas en la próxima edición de los American Music Awards. No solo esto: Swift ha desvelado que Netflix lleva tiempo preparando un documental sobre su carrera, y que para ese proyecto también le están bloqueando el uso de viejas canciones.

¿Por qué le han prohibido utilizar estas canciones ahora?

Según explica la propia Taylor Swift, como medida de presión para que abandone el proyecto de regrabar sus primeros discos, Braun y Brochetta habrían vetado que cantara un popurrí de canciones antiguas en la próxima edición de los American Music Awards. No solo esto: Swift ha desvelado que Netflix lleva tiempo preparando un documental sobre su carrera, y que para ese proyecto también le están bloqueando el uso de viejas canciones.

“El mensaje aquí está claro”, ha escrito Taylor, “quieren que me comporte como una niña buena y que me calle, pero esto NO ESTÁ BIEN, ninguno de estos hombres ha compuesto una sola de esas canciones ni ha contribuido a crear la relación que tengo con mis fans”. En el comunicado que ha compartido en redes, además, hacía algo insólito: un llamamiento a sus fans para que se pusieran en contacto con Braun y Brochetta para “hacerles entrar en razón”. Esto, por supuesto, se ha convertido en cientos de miles de personas investigando y tratando de contactar personalmente con los empresarios, de quienes ya ha trascendido el número de teléfono e incluso las direcciones de sus casas.

“El mensaje aquí está claro”, ha escrito Taylor, “quieren que me comporte como una niña buena y que me calle, pero esto NO ESTÁ BIEN, ninguno de estos hombres ha compuesto una sola de esas canciones ni ha contribuido a crear la relación que tengo con mis fans”. En el comunicado que ha compartido en redes, además, hacía algo insólito: un llamamiento a sus fans para que se pusieran en contacto con Braun y Brochetta para “hacerles entrar en razón”. Esto, por supuesto, se ha convertido en cientos de miles de personas investigando y tratando de contactar personalmente con los empresarios, de quienes ya ha trascendido el número de teléfono e incluso las direcciones de sus casas.

Desde la discográfica han contestado con un duro comunicado contra Taylor, negando que nada de lo que ha dicho sea verdad. Aseguran también que no tienen ningún problema con su actuación en los AMAs o con el documental de Netflix. Y han añadido, además, que la artista les debe “millones de dólares y múltiples activos a la compañía, que tiene 120 empleados que han ayudado a lanzar su carrera”.

From left: Big Machine Label Group founder Scott Borchetta, Taylor Swift and Universal Music Group chairman and CEO Lucian Grainge, photographed in 2016 in Los Angeles
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From left: Big Machine Label Group founder Scott Borchetta, Taylor Swift and Universal Music Group chairman and CEO Lucian Grainge, photographed in 2016 in Los Angeles

Desde la discográfica han contestado con un duro comunicado contra Taylor, negando que nada de lo que ha dicho sea verdad. Aseguran también que no tienen ningún problema con su actuación en los AMAs o con el documental de Netflix. Y han añadido, además, que la artista les debe “millones de dólares y múltiples activos a la compañía, que tiene 120 empleados que han ayudado a lanzar su carrera”.

¿Contra la industria musical?

Si bien esta polémica está marcada por un enfrentamiento personal, también es un síntoma de cómo funciona la industria musical hoy en día: en la medida que las grandes discográficas como Universal dominan el panorama, y todo el poder se aglutina en unas pocas manos, incluso artistas internacionales de la talla de Taylor Swift pueden verse indefensos y desposeídos de su propio trabajo.

¿Contra la industria musical?

Si bien esta polémica está marcada por un enfrentamiento personal, también es un síntoma de cómo funciona la industria musical hoy en día: en la medida que las grandes discográficas como Universal dominan el panorama, y todo el poder se aglutina en unas pocas manos, incluso artistas internacionales de la talla de Taylor Swift pueden verse indefensos y desposeídos de su propio trabajo.

Por ello, el doble gesto de Swift resulta muy interesante. Por un lado, con su propuesta de regrabar los viejos temas, pone en tensión legal a la industria musical. ¿Hasta qué punto si su caso sale adelante puede marcar un punto de inflexión y obligar a cambiar las relaciones de poder entre lo artistas y las discográficas? Por otro lado, al verbalizar la problemática y enfrentar a los fans con los empresarios está abriendo la puerta a que otros músicos y cantantes encuentren un camino para plantar cara a la industria para reformarla desde dentro.

Por ello, el doble gesto de Swift resulta muy interesante. Por un lado, con su propuesta de regrabar los viejos temas, pone en tensión legal a la industria musical. ¿Hasta qué punto si su caso sale adelante puede marcar un punto de inflexión y obligar a cambiar las relaciones de poder entre lo artistas y las discográficas? Por otro lado, al verbalizar la problemática y enfrentar a los fans con los empresarios está abriendo la puerta a que otros músicos y cantantes encuentren un camino para plantar cara a la industria para reformarla desde dentro.

Es muy posible que de esta polémica no salga nada en claro, ni se vaya a producir una transformación radical del mercado discográfico internacional, pero alzar la voz es el primer paso. Taylor Swift ya lo ha hecho y ahora solo queda esperar.

Es muy posible que de esta polémica no salga nada en claro, ni se vaya a producir una transformación radical del mercado discográfico internacional, pero alzar la voz es el primer paso. Taylor Swift ya lo ha hecho y ahora solo queda esperar.

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