Cien años de fantasía espacial, cien años de Isaac Asimov

Cien años de fantasía espacial, cien años de Isaac Asimov

Este enero se cumplen cien años del día que Isaac Asimov decidió que había nacido

Porque el escritor norteamericano, de origen ruso, no sabía la fecha exacta de su nacimiento, pero decidió fijarla en el 2 de enero de 1920, y desde entonces celebró su cumpleaños ese día. Como dejó escrito en su autobiografía, En la memoria todavía verde: “no puedo haber sido más tarde que entonces”.

Este enero se cumplen cien años del día que Isaac Asimov decidió que había nacido

Porque el escritor norteamericano, de origen ruso, no sabía la fecha exacta de su nacimiento, pero decidió fijarla en el 2 de enero de 1920, y desde entonces celebró su cumpleaños ese día. Como dejó escrito en su autobiografía, En la memoria todavía verde: “no puedo haber sido más tarde que entonces”.

Conocido por sus geniales novelas de ciencia ficción, Asimov fue un divulgador científico e historiador, además de escritor, que dedicó toda su vida al estudio. Su producción intelectual fue altísima, inabarcable. Su familia se había marchado de la Unión Soviética pocos años después de la Revolución de Octubre, de modo que Asimov creció en Brooklyn, Nueva York, donde se formó desde muy pequeño leyendo todas aquellas publicaciones de ciencia ficción que llegaban a sus manos.

Conocido por sus geniales novelas de ciencia ficción, Asimov fue un divulgador científico e historiador, además de escritor, que dedicó toda su vida al estudio. Su producción intelectual fue altísima, inabarcable. Su familia se había marchado de la Unión Soviética pocos años después de la Revolución de Octubre, de modo que Asimov creció en Brooklyn, Nueva York, donde se formó desde muy pequeño leyendo todas aquellas publicaciones de ciencia ficción que llegaban a sus manos.

Su madre se vio obligada a falsificar su fecha de nacimiento -de aquí la confusión voluntaria sobre el día que nació- para que pudiera ingresar antes en la escuela. La precocidad y la brillantez marcarían por completo su carrera escolar y universitaria. Se licenció en Química, en Ciencias y Artes, y se doctoró en Filosofía primero y en Bioquímica después. La investigación académica y la escritura literaria ocupaban todo su tiempo, y casi se puede decir que no distinguía entre una y otra: sentía devoción por todas las formas de conocimiento.

MADRID  13 09 2017  ICULT  La escritora Almudena Grandes  posa despues de la entrevista   FOTO  JOSE LUIS ROCA
asimov-fundation
isaac asimov 3

Su madre se vio obligada a falsificar su fecha de nacimiento -de aquí la confusión voluntaria sobre el día que nació- para que pudiera ingresar antes en la escuela. La precocidad y la brillantez marcarían por completo su carrera escolar y universitaria. Se licenció en Química, en Ciencias y Artes, y se doctoró en Filosofía primero y en Bioquímica después. La investigación académica y la escritura literaria ocupaban todo su tiempo, y casi se puede decir que no distinguía entre una y otra: sentía devoción por todas las formas de conocimiento.

isaac asimov 3

El futuro de Asimov, nuestro presente

Como escritor de ciencia ficción, Asimov nos ha dejado algunos de los títulos más importantes de la literatura del s. XX: Trilogía de las Fundaciones, Yo, robot o Los propios dioses. Su nombre hoy es recordado entre los grandes creadores de distopías, como Aldous Huxley, George Orwell o Ray Bradbury.

El futuro de Asimov, nuestro presente

Como escritor de ciencia ficción, Asimov nos ha dejado algunos de los títulos más importantes de la literatura del s. XX: Trilogía de las Fundaciones, Yo, robot o Los propios dioses. Su nombre hoy es recordado entre los grandes creadores de distopías, como Aldous Huxley, George Orwell o Ray Bradbury.

Entre cuentos y novelas, escribió más de 500 títulos. Había empezado de muy joven, en los años 40, publicando en revistas especializadas, casi siempre como representante de una ciencia ficción tecnológica, que tenía en los robots el eje de su imaginación literaria.

Entre cuentos y novelas, escribió más de 500 títulos. Había empezado de muy joven, en los años 40, publicando en revistas especializadas, casi siempre como representante de una ciencia ficción tecnológica, que tenía en los robots el eje de su imaginación literaria.

Sin embargo, al igual que otra grande escritora del s. XX como Ursula K. Le Guin, a Asimov no le interesaba la tecnología por sí misma, sino como una herramienta para pensar las transformaciones sociopolíticas de un futuro cercano. Así, cuando fabulaba sobre la expansión de los humanos por toda la Galaxia, se preocupaba por las consecuencias de este tipo de desarrollo tecnológico, y abordaba cuestiones que iban desde la transformación del mundo laboral y las nuevas formas de precariedad hasta la evolución de la espiritualidad y la creación de nuevos dioses, pasando, por supuesto, por una cuestión hoy central: la amenaza ecológica que el desarrollo tecnológico comportaba para nuestro planeta.

Sin embargo, al igual que otra grande escritora del s. XX como Ursula K. Le Guin, a Asimov no le interesaba la tecnología por sí misma, sino como una herramienta para pensar las transformaciones sociopolíticas de un futuro cercano. Así, cuando fabulaba sobre la expansión de los humanos por toda la Galaxia, se preocupaba por las consecuencias de este tipo de desarrollo tecnológico, y abordaba cuestiones que iban desde la transformación del mundo laboral y las nuevas formas de precariedad hasta la evolución de la espiritualidad y la creación de nuevos dioses, pasando, por supuesto, por una cuestión hoy central: la amenaza ecológica que el desarrollo tecnológico comportaba para nuestro planeta.

 Más allá del imperio galáctico

Pero Isaac Asimov no solo fue un novelista obsesionado con los robots. La celebración de su centenario también debería servir para reivindicarlo como ensayista e historiador de la ciencia ficción: Sus libros de divulgación científica dejan claro que, más allá de la ficción, él creía firmemente en el poder del progreso: defendía el uso racional de la ciencia y la tecnología, y consagró su pensamiento a hacer avanzar esta forma de ver el mundo.

En sus libros fue capaz de anticipar muchas de las cosas que hoy nos parecen normales: los robots domésticos, las expediciones no tripuladas a Marte, las pantallas como un elemento para interaccionar y comunicarse con los demás, el advenimiento de internet y, quizá su predicción más escandalosamente acertada, el hecho de que la fatiga se convertiría en la gran epidemia psicológica de nuestros días. Concretamente, él habló de 2014 como el año en el que la psiquiatría sería la disciplina más importante, puesto que pensaba que las transformaciones tecnológicas tendrían un gran impacto emocional, mental y sociológico en nosotros. Acertó.

En su afán de exhaustividad, Asimov prácticamente no dejó ningún campo del saber sin explorar. Incluso tuvo una incursión fallida en el mundo de la música y el cine. En 1974, Paul McCartney le propuso escribir conjuntamente un guión de película musical sobre una banda de rock que era suplantada por unos invasores alienígenas, pero parece que no se entendieron: en el primer borrador que entregó Asimov el escritor estadounidense había descartado todos los fragmentos propuestos por McCartnery.

Esta es solo una de las muchas anécdotas que poco a poco iremos recordando a lo largo de este año. Su centenario servirá para recuperar su figura, para reeditar sus obras y, seguro, para pescar manuscritos olvidados como ese guión, que todavía está sin publicar en los archivos de la Universidad de Boston. ¡Feliz Año Asimov!

Más allá del imperio galáctico

Pero Isaac Asimov no solo fue un novelista obsesionado con los robots. La celebración de su centenario también debería servir para reivindicarlo como ensayista e historiador de la ciencia ficción: Sus libros de divulgación científica dejan claro que, más allá de la ficción, él creía firmemente en el poder del progreso: defendía el uso racional de la ciencia y la tecnología, y consagró su pensamiento a hacer avanzar esta forma de ver el mundo.

En sus libros fue capaz de anticipar muchas de las cosas que hoy nos parecen normales: los robots domésticos, las expediciones no tripuladas a Marte, las pantallas como un elemento para interaccionar y comunicarse con los demás, el advenimiento de internet y, quizá su predicción más escandalosamente acertada, el hecho de que la fatiga se convertiría en la gran epidemia psicológica de nuestros días. Concretamente, él habló de 2014 como el año en el que la psiquiatría sería la disciplina más importante, puesto que pensaba que las transformaciones tecnológicas tendrían un gran impacto emocional, mental y sociológico en nosotros. Acertó.

En su afán de exhaustividad, Asimov prácticamente no dejó ningún campo del saber sin explorar. Incluso tuvo una incursión fallida en el mundo de la música y el cine. En 1974, Paul McCartney le propuso escribir conjuntamente un guión de película musical sobre una banda de rock que era suplantada por unos invasores alienígenas, pero parece que no se entendieron: en el primer borrador que entregó Asimov el escritor estadounidense había descartado todos los fragmentos propuestos por McCartnery.

Esta es solo una de las muchas anécdotas que poco a poco iremos recordando a lo largo de este año. Su centenario servirá para recuperar su figura, para reeditar sus obras y, seguro, para pescar manuscritos olvidados como ese guión, que todavía está sin publicar en los archivos de la Universidad de Boston. ¡Feliz Año Asimov!

¡Comparte esta publicación!
  Suscribir  
Notificar de